La espiritualidad benedictina no es solo un referente histórico en la Escolanía: es su alma. Desde la oración diaria hasta la formación académica y musical, todo está impregnado del espíritu de San Benito: orden, silencio, servicio, liturgia y búsqueda de Dios.
Cada escolán aprende, día a día, que su canto, su estudio y su convivencia son formas de amar a Dios y de acercarse a Él.
¿Cómo se vive la espiritualidad benedictina?
- La Santa Misa como centro del día
La Eucaristía ocupa el corazón del horario escolar. Es el momento en que todo encuentra sentido, y donde el canto se convierte en oración ofrecida al Señor.
- El canto como servicio litúrgico
Los escolanes entienden que no cantan para lucirse, sino para servir. Su voz es instrumento de alabanza, oración y adoración.
- La vida como búsqueda de Dios (quaerere Deum)
Inspirados por San Benito, todo en la Escolanía está orientado a buscar a Dios: en el estudio, en el silencio, en la música, en la oración y en la fraternidad.
- Formación espiritual sólida y progresiva
A través de catequesis, clases de religión y experiencias litúrgicas, los alumnos conocen profundamente la historia, los santos y la espiritualidad de la Orden Benedictina.
- La lectio divina y los Padres de la Iglesia
Los alumnos más mayores se introducen en la lectura orante de la Palabra de Dios y en los textos fundacionales de la tradición monástica.
Fruto de una educación espiritual integral
La espiritualidad benedictina enseña a vivir con sentido, con paz y con dirección. No se trata solo de saber cosas sobre Dios, sino de aprender a vivir con Él, por Él y para Él.
“Ora et labora: Reza y trabaja. Estudia y canta. Todo puede ser camino hacia Dios.”
Los escolanes no solo aprenden. Son acompañados en una vida interior real, profunda y alegre, que les marcará para siempre.
Momentos de espiritualidad benedictina en la Escolanía






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